martes, 27 de diciembre de 2011

SI OTRA PERSONA PUEDE HACERTE FELIZ E INFELIZ, NO ERES AMO, SINO UN ESCLAVO


Si otra persona puede hacerte feliz e infeliz, 
no eres un amo, 
sino un esclavo. 
El otro te tiene en su poder. 
Con un  simple gesto te puede hacer desgraciado; 
con una pequeña sonrisa te puede hacer feliz... 
Con tantos amos tirando de ti en tantas direcciones y dimensiones, 
nunca estás en armonía, 
nunca eres uno; 
y jalado en tantas direcciones, 
estás angustiado. 
Sólo alguien que es dueño de sí mismo puede trascender la angustia.

EXCEPTO EN EL HOMBRE, NO EXISTE NINGUNA ESCLAVITUD EN EL MUNDO



Excepto en el hombre, no existe ninguna esclavitud en el mundo. Y salirse de ella no es difícil. No es que tu esclavitud se aferre a ti. 
La realidad es: tú te aferras a tu esclavitud. Tus cadenas son tu responsabilidad. Las has aceptado; están ahí.
Con plena consciencia diles: "Adiós; han estado mucho tiempo con nosotros. Es suficiente, nos despedimos". 

Es necesario una simple consciencia para traerte la libertad, pero hay algunos intereses creados para aferrarte a tu esclavitud.

Toda esta existencia está llena de amor, llena de libertad...excepto el desdichado ser humano. Y el único responsable de ello eres tú. Y no es una cuestión de ir dejando gradualmente las cosas que te hacen desdichado. Son muchos los que vienen a verme y me dicen: "Te comprendemos; iremos dejando nuestras desdichas gradualmente". Pero la esclavitud nunca se deja gradualmente: o lo has entendido y eres libre, o no lo has entendido y estás tan sólo fingiendo que comprendes.

TODO LO QUE HAY EN TUS MANOS ES EL PRESENTE



¿Cuál es exactamente la sustancia más íntima de la libertad? Que eres libre del pasado, que eres libre del futuro. 
No tienes recuerdos que te atan al pasado, que te arrastran siempre de vuelta al pasado: eso va en contra de la existencia; nada va hacia atrás.  
Y también eres libre de la imaginación, del deseo, del anhelo: esas cosas te arrastran hacia el futuro.
Ni existe el pasado, ni existe el futuro. Todo lo que hay en tus manos es el presente. 


Y alguien que vive en el presente, sin cargar con el pasado y el futuro, conoce el gusto de la libertad. No hay cadenas: cadenas de recuerdos, cadenas de deseos. 
Estas son las cadenas verdaderas que amarran tu alma y nunca te permiten vivir el momento que es tuyo...
La libertad es tu asunto individual. Es totalmente subjetiva. Si te has deshecho de toda la basura del pasado y de todos los deseos y ambiciones para el futuro, eres libre en este momento; igual que un pájaro al vuelo, todo el cielo es tuyo. Quizá ni siquiera el cielo es el límite...

Yo te digo que el presente es la única realidad que existe. El futuro es tu imaginación, y el pasado es tu recuerdo. No existen. Lo que existe es el momento presente. Estar completamente alerta en el presente, recoger tu consciencia del pasado y el futuro y concentrarla en el presente es conocer el gusto de la libertad.

¿POR QUE ES UNO VIOLENTO? ¿POR QUE ES UNO DESTRUCTIVO?






Sí, puedes transformarte totalmente mediante la ira, mediante el odio, mediante la violencia. Y no hay otra manera, porque existes en la violencia, en la ira, en la avaricia, en la pasión. Donde existes, sólo ahí, comienza el camino.
No te diré que crees no-avaricia contra tu avaricia; te diré que seas avaricioso totalmente, pero con total alerta mental; que seas violento, que te enfades, pero que seas total para que sufras totalmente, para que percibas todo su veneno. Tienes que pasar por el fuego. Nadie más puede pasar por ti; no es posible ningún representante...

Cada uno tiene que llevar su propia cruz. Jesús fue crucificado; él alcanzó su objetivo. Tú no puedes alcanzarlo. Tú tendrás que pasar por esa crucifixión... Y esta es la crucifixión: que tienes ira, que tienes pasión, que tienes violencia, que tienes avaricia, que tienes celos.
¿Qué vas a hacer con ellos? La sociedad te enseña a crear el polo contrario. Tienes avaricia, así que reprímela y crea una mente no avariciosa. Tienes ira, así que reprímela. No te enfades. Empuja hacia atrás la energía y sonríe. ¿Qué sucede? La ira se va acumulando dentro de ti, y te vas volviendo cada vez más irascible... Se convierte en un depósito inconsciente, y contra esta ira sigues sonriendo. Esa sonrisa se vuelve falsa, porque cuando la ira está llamando a la puerta por dentro, ¿cómo vas a poder sonreír? Puedes sonreír, pero entonces será una sonrisa falsa.


De modo que estás dividido en dos: una sonrisa falsa y una ira real. La sonrisa falsa se vuelve tu personalidad, y la ira real sigue siendo tu alma...


Lo que estoy sugiriendo es que no crees ninguna falsedad en torno a ti... No hagas lo falso, y permite que lo real se exprese totalmente. Cuando digo esto, puede que te asustes, porque tienes violencia y puede que quieras matar a alguien. Así que ¿quiero decir que vayas y mates?  ¡No! Medita con ello. Cierra tu habitación y deja que llegue tu violencia. 



Puedes expresarla con una almohada, con una foto, con cualquier cosa. No hay necesidad de ir a matar a alguien, porque eso no va a ayudar. Eso creará más problemas y una cadena.

En la almohada,  escribe el nombre de tu enemigo o de tu amigo...,y recuerda: estamos más furiosos con nuestros amigos que con nuestros enemigos.  Pon una foto de tu mujer o de tu marido sobre una almohada, y saca tu violencia. Golpea la almohada, mata la almohada, y haz todo lo que te surja. 

Y no tengas la sensación de que estás haciendo algo estúpido... Mira esta tontería, ve que así es como eres. Permítete una expresión total; manifiéstalo todo en acción. 
Y si puedes ser real, tomarás conciencia por primera vez de la ira, de la violencia que hay escondida dentro de ti. Eres un volcán, y esto puede hacer erupción en ti en cualquier momento...
Haz de tu ira un acto total en la meditación, y entonces ve qué sucede. Notarás que llega de todo tu cuerpo. Si lo permites, entonces cada una de las células de tu cuerpo estará en ello. Cada poro, cada fibra de tu cuerpo se volverá violenta. Todo tu cuerpo estará en una situación loca. Te volverás loco, pero permítelo, y no te refrenes. 

Muévete con el río, y cuando el ciclón haya terminado, sentirás por vez primera un centro profundo dentro de ti. Sucederá una calma sutil. Cuando la ira se haya ido, no habrá arrepentimiento, porque no se lo has hecho a nadie. No habrá culpabilidad. 
Te habrás desahogado. Cuando se expulsa esta ira y llega el silencio, ese silencio es real, no forzado...

En realidad , estás enfadado porque te estás perdiendo a ti mismo, te estás perdiendo tu destino. Lo que es posible para ti no está sucediendo, y por eso estás enfadado. No te está sucediendo nada y el tiempo sigue pasando. La muerte se está acercando, y tú sigues tan insatisfecho como siempre, y no parece haber ninguna posibilidad de que alcances la plenitud. Debido a esto, debido a que no estás realizando tus potencialidades, debido a que no has llegado a ser lo que puedes llegar a ser, estás enfadado, lleno de violencia. Y entonces sigues encontrando excusas.


Arrojas tu ira a esto, a aquello. En realidad, no es una cuestión de ira, y si lo haces una cuestión de ira, tu diagnóstico será erróneo. Es una cuestión de autorealización. ¿Por qué es uno violento? ¿Por qué es uno destructivo?  Porque está enfadado consigo mismo, con su mismo ser...


Un buda es silencioso, no-violento, no porque lo haya practicado, sino porque ahora se ha realizado a sí mismo. Ahora la flor ha llegado a su florecimiento total, de modo que no queda nada por liberar. Está colmado. 

Queda un simple agradecimiento a la existencia. Ya no hay ninguna queja; nada está mal. Cuando floreces realmente, todo está bien; todo es bueno...
Cuando uno está a gusto consigo mismo, todo es bueno. No puede ser destructivo, sólo puede ser creativo...

UNA PERSONA QUE VIVE PARA CONSEGUIR ALGO NUNCA PODRÁ ESTAR EN PAZ



Mi enseñanza consiste en cómo no hacer esfuerzo. Incluso cuando estés haciendo algo, no deberías ser el actor. Incluso cuando haya acción, debería ser casi una no-acción. Debería ser como un florecimiento espontáneo, no algo que surge de la fuerza de voluntad.

Pero son las enfermedades que todo ser humano recibe del pasado. Se nos ha inculcado que la fuerza de voluntad es muy importante. A todos los niños se les enseña que hay que tener fuerza de voluntad. Y la fuerza de voluntad es algo que va en contra de tu espontaneidad, no te permite estar relajado, tranquilo. ¿Acaso crees que las flores tienen que hacer mucho para florecer? ¿Acaso los árboles tienen que realizar alguna acción enérgica para crecer? No; no realizan ninguna acción.


Lao Tzu solía decir: "Observa los árboles, observa los ríos, observa las estrellas, y entenderás qué es la acción sin acción".


Evidentemente el río está fluyendo hacia el mar, pero no se puede llamar acción porque no hay una fuerza de voluntad que lo empuje hacia el mar. Es algo muy relajado, sin prisas, sin precipitación, sin tener siquiera anhelo de llegar, sin competir con los otros ríos por ver quién llega antes.  



Simplemente va avanzando, cantando y bailando su baile por las montañas, los valles, los llanos, sin preocuparse de si llega a la meta o no. Cada momento es tan bello y precioso que ¿a quién le importa el mañana?

La fuerza de voluntad ha sido utilizada para darte una falsa personalidad. La fuerza de voluntad es un bonito nombre para una fea entidad llamada ego.


Uno de los grandes psicólogos de este siglo, Alfred Adler, basó todo su análisis psicológico en un simple hecho: que todos los problemas del hombre surgen de la fuerza de voluntad. Quiere convertirse en alguien, una persona especial, superior a los demás, más santo que los demás. No importa si está en el mundo o en un monasterio; es una lucha por estar por encima de los demás.


Cuanto más luchas y más triunfas, más te alejas de tu propio ser, porque cada vez estás más tenso, más preocupado. Tu vida se vuelve una agonía constante por el miedo al fracaso. Aunque hayas triunfado, el miedo a que alguien te pueda sacar de tu posición...Pregúntale a cualquier presidente por la tremenda angustia que padece. Una persona que vive para conseguir algo nunca podrá estar en paz.


De modo que por una parte te has inventado esa fantasía de la acción enérgica. A lo mejor piensas que la meditación necesita una acción enérgica, o que el sannyas significa una acción enérgica. Lo único que necesita es relajación. Necesita olvidarse de la mente que intenta conseguir, olvidarse del futuro, permitir que el momento presente sea suficiente y disfrutarlo; el momento siguiente se ocupará de sí mismo.


Si puedes disfrutar de este momento, serás más capaz de disfrutar del momento siguiente porque serás más experto en disfrutar, bailar, cantar. Y empezarás a tener más confianza en ti mismo, sabiendo que no necesitas a nadie.  



Seas quien seas, eres capaz de disfrutar el éxtasis final sin necesidad de ser rico, sin necesidad de acumular poder, sin ser mundialmente famoso, ni ser una celebridad.

Puedes ser un don nadie y tener todos los tesoros de la existencia, porque no están fuera de ti. No eres consciente de tu propia riqueza interior

jueves, 15 de septiembre de 2011

¿LA VENGANZA ES DULCE?



Wikipedia dice que la venganza consiste primordialmente en la reprimenda contra una persona o grupo en respuesta a una mala acción percibida. Aunque muchos aspectos de la venganza se asemejan al concepto de justicia, la venganza en general persigue un objetivo más injurioso que reparador. El deseo de venganza consiste en forzar a quien haya hecho algo malo en sufrir el mismo dolor que él infligió, o asegurarse de que esta persona o grupo no volverá a cometer dicho daño otra vez.
Durante el transcurso de nuestras vidas pasamos por situaciones dolorosas muchas veces causadas por personas a quienes les brindamos nuestra confianza, cariño y respeto. Cuando el daño es producido la confianza se pierde, y el menosprecio y resentimiento llenan espacios que antes fueron ocupados por sentimientos más altruistas.
He escuchado actos de venganza de todo calibre, desde pinchar las llantas del carro, provocar celos con el primer incauto que se cruza en el camino, hackear cuentas de correos, llamadas anónimas que pueden matar del susto, enviar correos electrónicos a todos sus contactos describiendo con adjetivos calificativos nada favorecedores la personalidad y conducta del seudo desgraciado/a, también hay quienes brindan sus servicios personales como vengadores profesionales ofreciendo trabajos impecables y la satisfacción completa o la devolución de su dinero. Claro que muchas veces esos actos de venganza se convierten en actos criminales mucho más despreciables.
En momentos de ira y dolor es muy humano tener pensamientos vengativos, deseamos que el daño sea reparado y que quién lo ocasionó reciba una cucharada de su propia medicina. Pero estoy convencido que vengarse no minimiza el daño producido ni nos sentiremos más satisfechos viendo a otro padecer con un daño igual o peor, además que es ilógico pensar que con nuestro supuesto acto de justicia evitaremos que se vuelvan a cometer más actos dolorosos. Lo único que provocamos con esos deseos de venganza es mantener nuestras heridas abiertas y parecernos a esos seres que en su momento repudiamos.
Dicen que en la venganza como en el amor la mujer es más bárbara que el hombre, y eso puede ser cierto, pero también no cabe duda que las prioridades de la mujer han cambiado, las ambiciones  personales y profesionales son tan importantes que evitamos malgastar nuestro tiempo y energía en venganzas absurdas que no nos dan ningún beneficio emocional. Y como dijo el siempre digno Jorge Luis Borges, el olvido es la única venganza y el único perdón.

PUSANGA, AGUITA DE CALZON...TODO VALE EN EL AMOR



Hace unos días visitaba una conocida librería limeña con la intención de comprar un libro que me quitara la modorra que he estado sintiendo en esta última semana, siempre he creído que un libro es un pasaje  no tan costoso a lugares inalcanzables y un viajecito mental siempre es refrescante y reparador. Caminando entre las miles de posibilidades me detuve en el área de esoterismo y llamó mi atención un libro sobre encantos, maleficios, embrujos y hechicerías. Tengo que admitir que sentí cierto temor al abrir el libro, influenciado por las películas de terror imaginé que encontraría mi nombre escrito con sangre en alguna página o lo que es peor una foto mía, no soy nada fotogénico.

De vuelta a la realidad empecé a leer algunas “recetas de amor”. Entre las más destacadas tenemos: Cómo encontrar esposa/o.  Cómo retener al hombre o mujer de tus sueños (cuando éste ya no te soporta, te dejó de amar o simplemente regresa a los brazos de la firme o el firme). Cómo atraer al chico/a que te gusta (aunque no seas su tipo, no tengan nada en común o quiera estar con alguien más). Si estás despechada/o porque te sacó la vuelta y quieres que el infame sufra haz que tome la poción para volverlo/a loco/a de amor  (una vez que creas que ya no puede vivir sin ti le das una patada en el trasero y te aseguro que regresa con la otra/o).
  
Si sólo quieres atraer al sexo opuesto existe la conocida Pusanga, colonia hecha de flores, raíces y tallos afrodisíacos de la amazonía. Recuerdo que un amigo de la universidad la usaba, decía que era  insinuador, suave y primitivo, en esto último sí le di la razón, olía a mono.

Luego tenemos el tan famoso agua de calzón, dicen que hay que remojar la ropa interior usada por un tiempo razonable hasta que suelte todo su “maravilloso contenido” y luego dárselo de tomar al o la pobre desdichado/a víctima de esa desmedida pasión.  El efecto será el aturdimiento total de los sentidos, pensarás que no se va porque está loco/a por ti pero la verdad es que se encuentra temporalmente incapacitado/a.

Ninguna ciencia puede explicar si estas pociones funcionan, cada quien lo entiende y explica como mejor le parece, algunos dicen haber vivido la experiencia y los resultados fueron exitosos, otros dicen que son sólo patrañas.  Existen situaciones y fenómenos inexplicables y difíciles de entender, pero más allá de hacer un debate entre lo que bueno y lo malo, lo real o irreal, está el hecho de que el amor consiste en una entrega libre y no en un sometimiento de la voluntad. 

Ese día en la librería yo salí con algo de magia entre mis manos, un libro de Mario Benedetti, sus palabras son el conjuro que necesito para seguir creyendo en un real y verdadero amor.  Y ustedes,  ¿qué creen? 

SEXO, PUDOR Y LAGRIMAS



Cuando empezamos una relación amorosa paralelamente emerge la necesidad de mayor intimidad, el desear compartir momentos más placenteros con nuestra pareja es algo normal en el desarrollo de toda relación.  Cuando nos decidimos a dar ese trascendental paso casi siempre lo hacemos con una persona a quien amamos y en quien confiamos. Nos dejamos llevar por el deseo con la libertad y tranquilidad que nos da el saber que la persona que nos abraza, besa y acaricia promete amor, respeto y discreción.

Sin embargo ya se ha visto que no todos mantienen sus promesas, que muchas mujeres no cumplen su palabra y que usan todo lo que tienen a la mano para lastimar, perjudicar y destruir sin ninguna consideración. Y eso es lo que ha pasado con muchos Hombres que han visto su intimidad expuesta en la red, esos momentos que alguna vez les dieron alegría, satisfacción y placer hoy se sólo les ha traído dolor, angustia y vergüenza.
Familiares, amigos, conocidos y extraños saben con lujo de detalles lo que ellos han hecho en la privacidad de un cuarto, sus rostros y cuerpos han sido expuestos como si se tratara de un reality show consentido y aprobado por todos los protagonistas. Es cierto que muchas se han dejado grabar creyendo que eso quedaría entre dos, quizás un recuerdito para repasarlo de vez en cuando, pero nunca sospecharon que esa osadía les traería tantos pesares. Es muy triste darnos cuenta que nada es para siempre, que la confianza se pierde tan rápido y es casi imposible volver a recuperarla. “Yo no confío ni en mi sombra”, “no pongo las manos al fuego por nadie”, frases que siempre escucho y hacen que me pregunte ¿en qué momento se perdió la fe en el ser humano? 

Para nuestra mala suerte seguimos viviendo en una sociedad feminista donde los actos de los hombres son condenados con más severidad que los de las mujeres, donde son pocos los que pueden expresar sus deseos y fantasías sexuales sin el temor de ser catalogadas como indecentes o vulgares.  En fin, los hombres seguimos en pie de lucha… ya no queremos tener “El P… asustado”.

VUELVE EL PERRO ARREPENTIDO...!!!



Cuando pienso que todo en mi vida parece que toma su lugar, cuando nada ni nadie me inquieta tanto como para quitarme el sueño , reaparece ella con esa mirada que siempre me cautivó, con esa voz suave e insinuante, con esa seguridad que me dejaba sin palabras. 

Nuestra relación fue especial, quizás la única que provocó en mí deseos de bañarme los domingos, hasta de ahorrar para que en un futuro cercano tuviéramos nuestra casita, nuestro carrito, nuestros hijitos.  Pero después de casi doce aniversarios y doce San Valentín juntos, un día sin motivo aparente se levantó de la cama, vio la luz y decidió que nuestra relación no tenía ni pies ni cabeza, se dio cuenta que yo no la motivaba, que la aburría a tal punto que la única solución era ponerle fin a tanto suplicio, a esa miserable relación que la pobre no merecía.  Su sabia decisión fue buscar mejores horizontes, recorrer caminos con bastantes curvas y profundizar en otros cerebros, por así decirlo.

Claro que me desmoroné, reconstruirme me tomó muchos meses y la mitad de ellos la pasé sentado al lado del teléfono esperando una llamada de arrepentimiento, una llamada que me sacara de las tinieblas en que me había hundido.

Luego de tantas lunas esa llamada llegó, no lo podía creer, ahora resulta que soy el hombre de su vida, el único que le dio un sentido a su existencia, que me ha extrañado cada segundo y apelando a mi caridad cristiana me pide perdón y una segunda oportunidad. 

Quizás lo inesperada de su llamada me hizo pensar que el destino ponía a mis pies el momento propicio que tanto había esperado para demostrarle que siempre fui el único capaz de hacerla feliz.  Luego como un látigo al cerebro empecé a recordar el dolor que él provocó en mí, pensé en las promesas que me hizo y que nunca cumplió, promesas llenas de buenas intenciones que no se diferencian de las actuales.

¿Podría acaso sólo esconder todo el pasado doloroso bajo la alfombra?

¿Podría acaso sólo perdonar y olvidar? 

Haciendo un balance entre los pro y los contra, analizando mis elevadas expectativas y haciendo un recuento de lo vivido y de lo que me gustaría vivir, me doy cuenta que a pesar de no sentir ningún resentimiento hacia ella, ya no soy capaz de entregarle aquello que una vez le di incondicionalmente. 


Hoy no me siento con tanta caridad cristiana y me niego a recoger lo que ya boté, así que seguiré esperando a alguien nueva y refrescante, alguien que me encuentre motivador y divertido, alguien que al levantarse me reafirme su cariño y que no tire la toalla cuando la pelea se ponga difícil.

Y ustedes, ¿qué harían en mi lugar? 

ULTIMO MINUTO: EL ROMANCE AGONIZA...LE DISPARARON UN PEDO!!!


Últimamente qué difícil es encontrar la cuota exacta de romance. Demasiado pragmatismo inunda mis días y hasta por expresar de manera algo lírica ciertos pensamientos y emociones me han llamado cursi, absurdo y dramático, aunque en aras de la verdad tampoco puedo negar que algo de dichos calificativos subsisten en mi masculina cabeza.  


Para darles un ejemplo en qué situación está el romance en mi vida les contaré algo que me pasó hace poco con una chica que pretendía ganarse mi corazón. En una de nuestras tantas conversaciones mi ingeniosa pretendiente dijo algo muy curioso: “Cada uno cree que su pedo huele a rosas”; me contó que su abuela dice este refrán con frecuencia al referirse a aquellas personas que sobrevaloran aspectos de su vida o a personas de su entorno y que les atribuyen cualidades que en verdad no tienen.  

Bueno,  hace un par de días recibí un correo de  ella en donde me vuelve a mencionar el  mismo refrán  pero agrega algo más, algo que me dejó pasmado:  “Tú eres mi pedo… tú eres mi perfección”   ¡Vaya! ni Neruda hubiera podido expresar tan profundo sentimiento en tan corta frase. 

Claramente me considera defectuoso  pero su cariño es tan grande que mis taras, estigmas y lacras son para ella cualidades dignas de un Dios, por supuesto, el amor la ha enceguecido ¡qué consuelo! 

Quise encontrar el concepto preciso de aquello en que me había convertido.  La palabra «pedo» proviene del latín  peditum. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española  me define como ‘ventosidad que se expele del vientre por el ano’. Soy la mezcla de gases que se expulsa por el ano con un sonido y olor característicos. Soy producido por bacterias y levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal de los mamíferos, y por partículas aerosolizadas de sus excrementos.

Me pregunto si le seguiré pareciendo tan perfecto luego de comerse dos suculentos platos de frijoles con cebolla y de encerrarse por un par de horas en un cuarto sellado herméticamente, francamente dudo que la relación prospere después de esa orgía de olores. También tengo curiosidad por saber qué clase de pedo soy,  ruidoso pero inodoro,  insonoro y de larga duración, o más bien me considera  uno ruidoso de olor desagradable y duradero. Mmmm la curiosidad me mata!!   

Durante toda mi existencia nadie me había comparado con un pedo… recuerdo que hace poco fui el príncipe de alguien más y ahora pasé a ser el pedo de otra. ¿Acaso tengo que dejar de soñar con momentos románticos y con amores excepcionales para no quedarme solo? ¿Debo conformarme con ser la flatulencia en la vida de una mujer y no aspirar a más?  Definitivamente no, no y no.
En fin, si alguien conoce alguna romántica disponible por favor háganmelo saber… se dará buena recompensa.

CITA A CIEGAS...A MI CUENTA Y RIESGO




En dos semanas tengo un matrimonio y para mi mala suerte debo llevar a una acompañante porque según el novio, un viejo y querido amigo, todos los invitados tendrán pareja y seré el único sentado sin poder bailar. Al parecer ser separado y sin compromiso desequilibra el número de sillas, platos y espacio de baile destinados para este evento.


En busca de mi obligado pareja le pedí a otra amiga que me acompañe y ser el brazo que la sostenga al ingresar a la iglesia y a la recepción- como si no pudiera sostenerse sola-  pero para acrecentar mi mala suerte se negó debido a una pequeña pero complicada razón: su enamorado. Sin embargo esta amiga tuvo una de sus fabulosas ideas, presentarme a su compañera de trabajo que según ella era perfecta para mí: delgada, bonita, buena gente, graciosa y buena bailarina, es decir, no podría encontrar mejor acompañante ni buscando en las páginas amarillas o en un catálogo.



Tanta fue la insistencia que accedí a que me concertara una cita a ciegas con la seuda perfecta acompañante. El encuentro fue en un restaurante a las ocho de la noche. Yo estaba envuelto en un saco, realmente no me había esmerado para esta cita ya que la situación se asemejaba más a contratar un servicio a costo cero que a la búsqueda del amor de mi vida. 


En fin, la chica llegó, apenas ingresó al restaurante me llevé una buena impresión, no estaba despreciable a primera vista, era atractiva hasta cierto punto y pude notar que el Jean le quedaba muy bien, cosa que es muy importante en estos menesteres. Todo iba a pedir de boca hasta que se acercó a saludarme.


Al parecer nadie le había dicho que el desodorante fue creado para combatir la combinación mortal de cebolla y ajo, ese olor capaz de penetrar las fosas nasales como si fuera una daga afilada que llega hasta el cerebro aniquilando neuronas y provocando una lenta y cruel agonía. Lo peor fue cuando entró en confianza y decidió prescindir de su saco, fue como abrir la caja de Pandora de donde salen todos los males y las peores desgracias.   


Mi sensible olfato me imploraba piedad así que tuve que acelerar el proceso y salir de ahí inventado cualquier motivo. Hubiera preferido ser honesto, como siempre, pero cómo decirle a alguien que recién conozco que sus axilas emanan el más despreciable olor y que eso ha sido la causa para descartarla como acompañante, pareja, amiga, conocida o lo que sea.


Es cierto que a las personas hay que valorarlas por su interior, apreciar todo su potencial desde todas las perspectivas posibles e ir más allá de las apariencias. Estoy seguro que esta buena chica tiene mucho que ofrecer y que debe ser un encanto, pero hasta que no se bañe y use desodorante, yo nunca lo sabré. 

miércoles, 6 de julio de 2011

LOS FÁRMACOS Y LOS DOCTORES



Tres doctores me han dicho, sin conocerse entre ellos que yo sepa (aunque no descarto que se conozcan y estén coludidos para sacarme dinero), que no debo tomar un psicotrópico más, que si continúo tragando esas pastillas voy a precipitar mi muerte, que me encuentro de una alarmante tonalidad amarillenta porque estoy envenenándome con sedantes y estimulantes que por un lado me intoxican y, por otro (o por el mismo lado), hacen mi vida menos insoportable.

Uno de esos doctores lucía tan viejo y demacrado, que, cuando me ha dicho que si tomo una pastilla más me voy a morir, he pensado que si él no toma pronto una pastilla de las que yo tomo se va a morir con toda seguridad antes de que yo muera, pero he tenido la cortesía de no decírselo y hasta de pagarle.

Lo que más me gusta de ir a ver a los doctores que elijo al azar, o en realidad no al azar sino por su proximidad a mi casa, es que me obliguen a desvestirme y a tenderme en una camilla y que procedan a tocarme, palparme y estrujarme y que hundan sus dedos en mis carnes flácidas. Me gusta pagarles a esos viejos embusteros entre ochenta y ciento cincuenta dólares para que me desvistan y me toquen donde se les antoje. En cierto modo siento que se prostituyen para mí o que me prostituyo para ellos. Lo que me interesa no es que me curen sino que me toquen y ausculten: no quiero que me digan lo que debo hacer para no morirme, sino que me digan lo que debo hacer para morirme porque no tengo urgencia alguna en impedir mi muerte ni la de ellos.

Lo que menos me gusta de ir a los doctores, además de pagarles, es escucharlos cuando me amonestan por automedicarme y tragarme tantos barbitúricos encapsulados que, según afirman, están destruyendo mi hígado y provocando un derrame biliar que me ha puesto de una tonalidad amarillenta que va bien con mi carácter. Me irrita que dichos señores de blanco simulen preocuparse por mi salud cuando en realidad no les preocupa en absoluto: ¿cómo podría preocuparles, si acaban de conocerme y soy un extraño que yace gozoso a la espera de sus manos? Lo que en verdad les preocupa es que les pague en efectivo, y a ser posible antes de la consulta, para que sigan ejercitando esa forma innoble de urdir ficciones con mandil y en consultorio. Porque la diferencia entre un chico como yo y un médico es que ambos mienten, sólo que el médico se viste de blanco para mentir.
Está claro, o a estas alturas debiera estarlo, que no creo en la palabra de los doctores ni mucho menos en la mía. También lo está que me gusta que me toquen a cambio de dinero.
Uno de los doctores me ha dicho que debe operarme tan pronto como sea posible. Comprendo su impaciencia. La crisis es de una severidad inesperada. La calle está dura. La recesión ha golpeado sus ya estragados bolsillos. El viejo cabrón necesita el dinero y por eso quiere meterme cuchillo y abrirme la panza y jugar a que soy un conejo y él hace experimentos conmigo. Que se opere la cara antes de operarme a mí. Que opere a su hija y le restituya el himen. No dejaré que sus manos mercenarias entren en mis intestinos y revuelvan más las cosas. Tanta invasión y tanta codicia me repugnan.

Es probable que el doctor tenga razón y que yo sea un enfermo paranoico y que en efecto sea necesario o incluso urgente operarme. Es probable que los tres doctores tengan razón y no se conozcan entre ellos y no me estén mintiendo a sabiendas y con descaro al decirme que si tomo más psicotrópicos me mataré. Es probable que los doctores quieran, además de sacarme todo el dinero posible, aliviarme los dolores que me están quemando la panza y salvarme la vida o, más exactamente, posponer mi muerte. Siendo todo eso probable, es altamente improbable que yo los obedezca y es igualmente improbable que les pague lo que les he quedado debiendo.

No moriré esta noche ni mañana. No permitiré que me operen. No dejaré los psicotrópicos, que son una forma de ejercitar mi libertad y gobernar mi vida o lo poco que me queda de ella. No sucumbiré a la dictadura de esos mequetrefes uniformados. No me iré todavía. Seguiré jodiendo y jodiéndome con el mayor gusto.
No moriré todavía. Antes debo matar a los doctores que secretamente, lo sé, desean mi muerte. Los mataré sin recurrir a la violencia, humillándolos a mi manera: sonriendo cada noche, azuzado por los químicos que ahora me prohíben. Me verán y recordarán que les debo plata y que no fui a operarme y sospecharán que mi felicidad desmesurada no puede ser natural y la pantalla irradiará una luz poderosa que les hará ver su ruindad moral y sus incontables falsificaciones para asaltar bolsillos ajenos y entonces no podrán tolerar mi éxito artificial y su fracaso abrumador y les dará un infarto y morirán de la pena y la vergüenza de ser lo que fueron. (después de tragar a escondidas, una pastilla más).

miércoles, 29 de junio de 2011

DESNÚDATE DESPACIO



Desnúdate despacio,
que quiero traspasar,
con mi mirada ansiosa,
los contornos de tu piel.

En tus ojos me detengo,
y la oscuridad de ellos,
se convierten en un mar,
profundo y sereno.

De tus ojos a la boca,
como fresa en miel,
apoyada en tus dientes,
que embellecen tu tez.

En tus hombros descanso,
mi cabeza cansada,
y encuentro la paz,
apacible y deseada.

Las aureolas de tus senos,
anuncian con esbeltez,
montañas elevadas,
pero llenas de sencillez.

Tus muslos anchos y fuertes,
descubren la pesadez,
que la procreación humana,
te exige como mujer.

Tus manos y tus dedos,
muestran rigidez,
pero llenos de ternura,
como la piel de un bebé‚.

En resumen, tu cuerpo,
es un profundo vergel,
de arboledas florecidas,
que nunca olvidaré.

Cuando la ausencia,
nos separe otra vez,
cerraré los ojos,
y entonces.... lo recordaré.

CIELO ETERNO



No te escondas, ni te alejes
ni te acerques o me evadas,
ni desciendas de la cima
y no cierres tu ventana…
que yo vida en plenilunio
subiré hasta tu morada

No te afanes con la vida
ni le temas a los sueños…
no retengas un suspiro
ni te olvides de lo bueno,
que después de un juramento
miraremos a los cielos!